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4 de marzo de 2013

CARNAVALADA | RIGLOS

Segunda visita a los mallos de Riglos (la tercera por parte de Urko que ya se está convirtiendo en uno de los locales de la zona...). Esta vez habíamos decidido subir por la Carnavalada, una vía muy física a la vez que técnica y que sube de forma muy directa a la cumbre del majestuoso Pisón.

Al contrario que cuando hicimos la Murciana, esta vez decidimos subir a lo friki: dos grillos y cuerda simple de 80m. Vamos a apretar los dientes, a darlo todo y dispuestos a volar, a volar mucho...
Croquis de la Carnavalada

La planificación la de siempre. Madrugamos y a las 9 de la mañana ya estamos a pie de vía y a punto de empezar a escalar. Sin embargo, en esta ocasión tenemos un acompañante más que de costumbre: mi aita se ha animado a venir con nosotros, de modo que tenemos alguna que otra fotillo desde el suelo, que siempre se agradece.

La vía comienza justo en la mitad de lo que llaman "la cueva de la virgen", un desplome que da una pereza impresionante recién bajados del coche. El paso no es para nada duro ya que tiene unos cantos gigantescos, pero no es la mejor forma de calentar, todo sea dicho. El resto muy fácil y agradecido hasta que se llega a la primera reunión.

 Yo escalando el primer largo

Urko asegurando

 Primer largo

Ambos llegamos a la reunión sin ningún problema, eso sí, como de costumbre tenemos los dedos completamente insensibles por el frío.

En la R1

El segundo largo (6b) es una especie de fisura-diedro, muy fácil y disfrutón. Poco a poco vamos entrando en calor.

Segundo largo

Tercer largo  (V+): el más fácil de toda la vía, no obstante muy bonito también, la verdad es que de vez en cuando da gusto agarrar los bolos rigleros.

Llegando a la "entostá" en la que se monta la R3

Paradita para beber agua y aprovechar a sacar unas fotos haciendo el tonto, que es lo que mejor se nos da:






Y aquí nos encontramos, casi casi a la altura de El Puro, justo debajo del patatal de la Raya (7a+/b). Se trata del cuarto largo, el más duro y físico de toda la vía. A pesar de que está equipado para superar todos los pasos en A0 (buriles y parabolts), nosotros lo vamos a escalar en libre, y lo que parece una línea perfectamente recta pasa a ser una escalada en la que hay que ir navegando hacía un lado y otro para poder progresar.

Primer vuelo del día, vuelazo diría yo. Salgo despedido de la reunión en la que estoy asegurando a Urko. "Tranquilo, visualiza bien los pasos y descansa un poco..." entre chiste y chiste le voy dando ánimos a mi compañero. Segundo intento: Vuelazo, mejor incluso que el anterior, jaja.
Poco a poco los pasos van saliendo hasta que llega a la R4, eso sí, sin A0rar ninguno.

Por fin llega mi turno. La verdad es que me hubiera gustado atacar este largo de primero, pero le había tocado a Urko y sabía que él también le tenía ganas.  Bolo, bolo, bolo, sección dura de regletas, reposo en un bolo, sección de regleta pequeña... ¡Dios que conti! No hay ningún paso especialmente duro pero la vía desploma mucho y los brazos se van cargando. Para mi sorpresa he pasado ya un par de secciones duras y me queda menos de la mitad de la vía. "Me la hago a vista, aguanta Pablo que te la llevas a vista" me voy automotivando y después de un par de pasos chillando y agarrando las presas al límite me caigo. ¡NOOOO! la verdad es que iba fundido y era previsible que pasara antes o después, jaja, pero hubo un momento en el que me lo había creído.

Ya hemos escalado lo que se supone que es lo más duro, sin embargo todavía nos quedan otro 7a, un 6c+ y un 6b, todos ellos de panzas... Ayyyy las panzas rigleras, preferiría otros cinco largos más como este anterior que los tres que nos quedan.

Me toca el 7a. Desde la reunión ya había visto donde iba a estar el paso. Escalo relativamente cómodo hasta que llego allí. Reposo, me lo pienso, magnesio... vamos para allá. Salgo de la panza volando los dos pies y agarro dos romos malísimos que además están un poco húmedos, los pies muy pequeños y muy precarios. Justo en la cara tengo un cordino blanco que me esta diciendo: "cógeme, cógeme". Intento levantarme de los romos... ¡Cañonazooo! primero del día para Pablo. Después de otro intento por fin lo consigo y tiro para arriba. Sigo unos cuantos metros más, no encuentro la reunión y me quedo sin chapas. Toca bajar y recuperar unas cuantas.

Sexto largo (6c+). Otra trampa llena de panzas rigleras. De nuevo vuelve Urko. Sube también bastante bien hasta donde está el paso clave. Para estas alturas del día la falta de sueño, de comida, el viaje, los metros escalados y la deshidratación están pasando factura y los brazos ya no traccionan como al principio. Otro vuelo más. Ya nos duelen las lumbares de aguantar las caídas del compañero y el arnés se nos clava constantemente.

R6, el equipamiento moderno se alterna con el de generaciones pasadas

Último largo (6b): empieza con la madre de todas las panzas. Eso sí que es un desplome. Aún así, vuelven a aparecer los bolos (llevábamos ya un rato sin verlos) y el paso es de canto bueno. Sale sin problemas y ambos encadenamos este largo hasta la última reunión.

Para finalizar queda una pequeña trepadita hasta la cima del Pisón en la que como ya viene siendo habitual hay que hacerse la foto obligada de gudaris:

Cumbre del Pisón

Y ya van dos Pisones (y una Visera para Urko) en mes y medio. Nos ha costado pero hemos subido hasta arriba escalando los 300m de pared de la Carnavalada en libre, sin A0rar ningún paso.

Toca descender. Lo que hasta ahora había sido una ayuda en la escalada se convierte en un contratiempo para rapelar. Se supone que en 5 rápeles de 60m llegas al suelo, pero claro, esta vez hemos subido con una única cuerda de 80m de modo que tenemos que montar rápeles intermedios para poder bajar. Al final creo recordar que lo hicimos en 8 tiradas.

Después de recoger el material, paramos en el bar del pueblo porque no sé en qué punto, el chubasquero que llevaba colgado del arnés se me soltó y voló. Fuimos a preguntar a ver si alguien lo había dejado allí. Negativo. Me lo esperaba, pero había que intentarlo.

Montamos en el coche y vuelta para casa. Menos mal que ha venido aita y nos hace las labores de chófer, que si llegamos a tener que conducir hasta Bilbao...

En conclusión, la Carnavalada es una vía muy bonita (dicen que el largo de la Raya quizás sea mejor de todo Riglos), muy técnica, pero sobre todo dura, muy dura.


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