KATUOINEKIN - alpinistas de videojuego

14 de febrero de 2018

MARRUECOS 2017: Jbel Toubkal y gargantas del Todra

Aprovechando el tortazo que me metí el otro día y que estoy más aburrido que una ostra aquí en casa todo el día metido, por fin he sacado un poco de tiempo para poder recuperar todas las horas de grabación que tenía acumuladas del viaje que Olaiz y yo hicimos en el puente de diciembre a Marruecos.

Una vez que aterrizamos en Marrakech, después de mucho regatear (todo, absolutamente el precio todo se negocia en Marruecos), alquilamos un cochecito y nos dirigimos a la pequeña localidad de Imlil, situada en pleno corazón de las montañas, y desde donde se sube al Jbel Toubkal (4167m). Aquí nos alojamos en el "Dar Atlas", que no es más que la casa de Jamal y su familia, sin duda de las personas más acogedoras y amables que he conocido durante mi estancia en Marruecos. 100% recomendable si alguien está planeando este mismo viaje.

Al día siguiente y después de un copioso desayuno, partimos hacia el refugio Les Muflons a las faldas del Toubkal. Para mi sorpresa, y después de haber pasado tantas horas en la montaña, ¡¡esta es la primera vez que voy a dormir en un refugio!!

La aproximación al refu es bastante cómoda, y aunque larga, se hace muy amena dado el entorno natural en el que estamos. Existe la posibilidad de alquilar mulas; de hecho a lo largo de todo el recorrido nos ofrecen ese servicio, pero nosotros preferimos cargar con nuestras mochilas, como se ha hecho toda la vida.

Curiosamente existen dos refugios, uno al lado del otro. El de abajo se supone que es más moderno y cuenta con mayores prestaciones. No sabría decir, nosotros nos alojamos en el superior y la verdad que no echamos nada en falta. Es más coincidimos con un montón de gente, en especial con dos primos que vivían en Iruña, autores de un peculiar calendario en el que van retratando sus nalgas allí por donde viajan: EL CULONDARIO. Vaya cracks, un saludo desde aquí para ellos.

Al día siguiente madrugamos y comenzamos la ascensión propiamente dicha a la cima, para ser una montaña de esta altura y estar en la época que estamos no me pareció que hiciera excesivamente frío, de hecho, a medida que avanzaba el día la meteorología iba mejorando hasta regalarnos unas condiciones maravillosas en la cima y así poder disfrutar de unas vistas espectaculares de todo el Atlas.

Para el descenso, en vez de emplear la ruta normal por la que hemos subido, decidimos realizar una circular un poco más larga pero que nos permitirá hacer cima en otro pico situado un poco más al este, el Imouzzer de 4010m. Desde aquí ya descendemos del tirón hasta Imlil, no sin antes detenernos en Piedra Blanca a recuperar fuerzas con una tortilla y un té caliente.

Al día siguiente, ponemos rumbo a Tinerhir. A pesar de que no es mucha distancia, el viaje es bastante largo debido a las condiciones de las carreteras marroquíes. Paramos en Ourzazate a comer y continuamos hasta llegar a las gargantas del Todra, un paraíso de roca caliza: alucinante. Existen vías de hasta 300m de longitud pero en esta ocasión nosotros venimos a escalar deportiva.

Pasamos dos días muy a gusto escalando a vista y apretando en estas paredes de color rojo. Se trata de una caliza brutal, de una dureza y una adherencia impresionantes, sin duda un destino que ya ha quedado apuntado para regresar. Estamos en pleno diciembre y yo estoy escalando sin camiseta y en pantalón corto: esto es África.

Como recomendación para pernoctar sin duda alguna recomiendo "Maison d'Hotes Iriki," situado junto al famoso palmeral unos kilómetros antes de llegar a la garganta. Trato super cercano y cariñoso con esta familia que tan bien nos acogió; junto a Jamal del "Dar Atlas" las personas más amables con las que nos hemos cruzado.

Para terminar el viaje, pasamos día y medio en Marrakech con mi hermana y Sito, que escapando del frío invierno europeo decidieron venir unos días también a Marruecos. A ver... y esto ya es a título personal: venimos de estar en las montañas, alojados en las casas de la gente en pequeños pueblos, subiendo al monte, escalando en la más completa soledad en Todra... de repente entrar en Marrakech fue un completo caos. Motos adelantándote por un lado y por otro, calles llenas de turistas, mercados abarrotados y comerciantes que no paran de intentar venderte cualquier tipo de souvenir o de convencerte para que pases a cenar en su local. Sinceramente, me agobié un poco la verdad. No quiero decir que no merezca la pena, para nada, es otra cultura y no podría haberme ido de Marruecos sin visitar Marrakech, pero la mentalidad con la que iba quizás no fuera la más adecuada en ese momento.

Para resumir el viaje he intentando recoger más o menos todo en un corto vídeo, espero que os guste y si alguien planea un viaje parecido, que sirva de alguna manera para intentar guiarle. Para cualquier consulta ya sabéis, dejad un comentario y en la medida de lo posible trataré de ayudaros. ¡¡¡A seguir disfrutando de las montañas!!!



3 de febrero de 2018

COGNE 2018 | Hielo en los ALPES

Nos juntamos una buena cuadrilla de motivados y decidimos ir a pasar una semana al archiconocido Valle de Aosta; Koldo, Fran, Urko, Maika y yo (cada uno con su respectivo equipaje, claro está) nos apretujamos bien en la furgo y ponemos rumbo a los Alpes. Allí hemos quedado un par de días con Álvaro (¡y Melo!) que se va a acercar desde Chamonix a disfrutar de las condiciones del hielo italiano.

Me sería imposible narrar y describir la gran cantidad de vías que hemos escalado, lo más importante es que hemos gozado como auténticos enanos en este paraíso congelado y hemos disfrutado de unos itinerarios y una meteo espectaculares. Sin duda regresaremos a Cogne que nos ha fascinado a todos.

En el vídeo aparecemos escalando cascadas míticas de la zona como pueden ser la Patri Droite, Patri Direct, Cascade de Lillaz, Repentance o incluso disfrutando de algún sector friki de dry-tooling. Sin embargo no se nos olvidan (algunas porque no he podido incluirlas y otras simplemente porque no las grabamos) cascadas como Monday Money, Lillaz Gully o Pattinaggio Artistico Direct, entre otras muchas.

He tratado de resumir en 4 minutos una semana de puro fanatismo,  aunque como bien digo no he podido incluir todo lo que me gustaría. No obstante espero que sea un bonito recuerdo del viaje.

Desde aquí mandar muchísimos saludos a Álvaro y Melo, que hacía casi dos años que no les veía y me ha hecho una ilusión de la hostia poder volver a escalar con este madrileño afincado en Chamonix, un abrazo!

Espero que os guste ;)


15 de enero de 2018

FREEZANTE EN GAVARNIE y VALDECEBOLLAS: kilómetros en busca del hielo


A ver... ¿cómo definir lo de este fin de semana? Motivación, sin duda creo que es la mejor palabra, sí.
Mirando durante toda la semana condiciones y partes meteorológicos, más o menos quedaba claro que el sábado iba a haber una ventana de buen tiempo en Gavarnie (viernes nevaba y el sábado a la tarde/noche volvería a tirar precipitaciones). Por otro lado, el domingo la meteo nos daría también una breve tregua en la montaña palentina. Parecía que lo más sensato era hacer algo de deportiva por casa durante el sábado y después marchar al Valdecebollas para pinchar un poquito de hielo allí el domingo.
¿Y por qué no nos la jugamos y vamos a los dos sitios? Vaya locura, pero así fue, decididos a perseguir el buen tiempo.
A las 2 de la mañana salimos Urko y yo desde Bilbao y a golpe de Red Bull conducimos en dirección al Pirineo. Llegamos a Gavarnie y después de un té caliente y unas galletitas preparamos las mochilas. Con las primeras luces del día nos encontramos a los pies del primer muro del circo.
Yo llegando a las cascadas

Cierto es que las condiciones del hielo no eran las mejores: se oía el agua corriendo, había bastante acumulación de nieve y estuvimos con temperaturas positivas a lo largo de todo el día, pero aun así conseguimos escalar en la Freezante.

Urko en la entrada a la reunión

Yo en la R de la vira, Il Maestro di Ghiaccio sin formarse

Rapelamos, vuelta al coche a todo correr, y apurando, pero conseguimos esquivar la tormenta que poco a poco se va acercando. Primera visita para Urko al circo de Gavarnie que le ha dejado enamorado.
Llegamos a Bilbao a las 21.00 de la noche, una cenita rápida y a las 23.00 ya en la cama. A las 4 de la mañana del domingo vuelve a sonar el despertador. En esta ocasión conducimos en dirección contraria, nos vamos al Valdecebollas. Jabilis, Olaiz, Jani, Urko y yo; escalada social.
Tuvimos un buen periplo para poner las cadenas, pero por fin llegamos al parking. A pesar de que hace frío, parece que vamos a tener un día inmejorable.

Primera parte del pateo. Llegamos al refugio de Golobar con un mar de nubes precioso


Hay mucha, muuuuchísima gente en las cascadas de la cara norte del Valdecebollas, con un montón de cuerdas en top-rope esto parece un rocódromo. Sin embargo hay un bonito pilar con buen hielo en el que no hay nadie escalando, subo y dejo un par de líneas montadas.
Yo en mitad del pilar

Mucha charleta y cachondeo con el resto de cordadas, nada que ver con la soledad en la que escalamos ayer en el circo, pero ambas situaciones molan, para que nos vamos a engañar. Cada una con su encanto.
Segundo día de hielo para Olaiz
Urko escalando
Jani metiéndole al hielo
Jabilis en la Ola
Jabi y Urko en la reunión, yo abajo
Selfie con Jabilis
Jani escalando, Urko asegurando, Jabi y Olaiz posando y yo haciendo fotos

Después de unos cuantos pegues, recogemos todo el material y nos volvemos al parking. Unos conguitos para recuperar fuerzas y vuelta para Bilbao de nuevo.

Foto de equipo, parece que me he quedado enano...
Para acabar el fin de semana Olaiz y yo acabamos en el hospital de Basurto. Asier me escribió diciendo que Maitane había tenido una mala caída escalando en el roco y se ha fracturado la tibia y se ha luxado el codo, así que estuvimos allí un par de horitas de visita, sin duchar y sin nada, para que no se le olvide el aroma de la montaña. A ver si se recupera pronto y en nada la tenemos otra vez subiéndose por las paredes, es una tía dura. Desde aquí un saludo para ella y muchos ánimos. ¡A tope!!

En conclusión, creo que habré dormido unas 7h en todo el fin de semana, hemos conducido casi 1100km y lo único que hemos comido han sido unas galletas, unas patatas fritas, conguitos y cerveza (esto último que no falte nunca, por dios). Aun así feliz, feliz por poder hacer lo que más me gusta con la gente que quiero y poder disfrutar de estos lugares mágicos. Definitivamente merece la pena dormir poco.